La toga, un vestigio de otro tiempo, necesario en una época impersonal

Los días previos a la declaración del Estado de Alarma, muchas vistas en los juzgados se suspendieron o se realizaron atendiendo únicamente a si el órgano juzgador dispensaba de la obligación de portar la toga.

Ante esto, muchos criticaban que se suspendieran por una cuestión puramente formal, sin ninguna trascendencia aparente en el caso. La toga se lleva usando desde la época de la antigua Roma, donde los cargos públicos solían llevar toga, aunque fuera blanca. En España por su parte, fue el monarca Felipe II quien "vistió" a la Administración e implantó el color negro para las ceremonias. Finalmente llegamos a la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1870, que ya establecía el uso de la toga negra para los abogados. La regulación actual del uso de la toga es la siguiente:

  • El Reglamento sobre Protocolo en los Actos Judiciales Solemnes regula en su art. 33 esta cuestión y lo hace del siguiente modo: "Fiscales, Secretarios, Jueces de Paz, Abogados del Estado y demás Letrados de Servicios Jurídicos de las Administraciones Públicas, Abogados, Procuradores y Graduados Sociales en actos solemnes judiciales y actos jurisdiccionales que tengan lugar en los estrados, usarán toga y, en su caso placa y medalla. En todo acto jurisdiccional llevarán traje o vestimenta acorde con la solemnidad del acto".

  • Por su parte, el Estatuto General de la Abogacía Española dice en su artículo 37.1 "Los abogados comparecerán ante los Tribunales vistiendo toga y, potestativamente, birrete, sin distintivo de ninguna clase, salvo el colegial, y adecuarán su indumentaria a la dignidad y prestigio de la toga que visten y al respeto a la Justicia".

  • Por último, la Ley Orgánica del Poder Judicial indica en su art. 187 que "En audiencia pública, reuniones del Tribunal y actos solemnes judiciales, los Jueces, Magistrados, Fiscales, Secretarios, Abogados y Procuradores usarán toga".

Por lo tanto, parece bastante claro que el uso de la toga está fuertemente arraigado, pero vamos a la cuestión. ¿Es necesario a estas alturas, en pleno siglo XXI, mantener una cultura de hace casi 500 años? Pues en mi opinión . Independientemente de que seamos razonables y que se permita en ciertas condiciones prescindir de elementos solemnes, como por ejemplo en épocas de mucho... mucho calor o en situaciones como las actuales, donde una crisis sanitaria hace peligroso portar la toga (porque normalmente los abogados usamos las togas disponibles en el colegio de abogados y no siempre tenemos o llevamos encima la nuestra propia).



Mi opinión es que sí porque vivimos en una época marcada por la impersonalidad, por las tendencias de la moda, por personajes planos y una época en la que prescindimos más y más de formalidades tan simples como dar los buenos días al entrar en un lugar, y es que no podemos olvidar que un juzgado o sala es un sitio en el que se imparte Justicia, un valor fundamental en cualquier sociedad. Si no le damos la solemnidad y LA PERSONALIDAD que merece, insisto, siempre con coherencia y sin que impida su funcionamiento, perderemos el respeto y la confianza en ella. Parece obvio y redundante, pero es necesario dar importancia a aquello que es importante.